sábado, 17 de mayo de 2008

La sonrisa etrusca de Jose Luis Sampedro

Cuenta este libro las vivencias de un abuelo y su nieto. Parte del argumento de esta novela gira alrededor de ese nieto que se llama Brunectino, casualmente el alias con el que conocían al abuelo en la resistencia los compañeros que militaron con él.

Salvatore, que es como se llamaba el abuelo, estaba enfermo y vivía con su hija y su yerno. Debido a su enfermedad su hija habló con su hermano, para que se lo llevaran a Milán y que allí lo vieran los médicos. A Salvatore le costo irse de su tierra natal pues él era un hombre rudo, con gran energía y un gran temperamento, pero sabía que su final no tardaría en llegar.

Cuando llegaron a Milán a él le pareció triste y oscuro y pensó que allí moriría antes de lo previsto. La sorpresa fue cuando estando ya en la casa, su hijo le presento a su nieto de unos meses de edad. Eso lo reconfortó y animó un poquito más. Y aún más cuando su hijo le dice el nombre del niño. Brunectino. Al escucharlo la mirada del bebé despierta una gran ternura y serenidad en el abuelo.

Lo que peor llevaba Salvatore, aparte de su "rusca", como él llamaba a su cáncer, era que su hijo y su nuera le hiciese caso al pediatra cuando les decía que el niño tenía que dormir solo en su cuarto, ya que él pensaba que si al niño le pasaba algo ellos no lo oirían.

Empezó a salir y a dar paseos por Milán. De vez en cuando le dejaban al niño para que lo pasease en su carrito y a la vez para darle confianza y seguridad. En unos de estos paseos con el niño conoció a Hortensia, una señora de muy buen ver y que a lo largo de estos encuentros se fueron conociéndo y ayudando mutuámente.

Esta novela nos devuelve los sentimientos verdaderos de la vida: la alegría, la fortaleza, la comprensión, el amor, la entrega y la pasión hacia los demás. Así como el dolor, el sufrimiento y la soledad inmensa que nos espera al final del camino.

Esta novela de Jose Luis Sampedro creo que es muy sensible, se centra en las familias cotidianas y por eso resulta tan interesante y amena.

viernes, 18 de abril de 2008

Carta de una desconocida de Stefan Zweig

Este libro habla del amor: del amor de una niña de trece años, hacia un hombre bastante mayor que ella, una niña que cuando solo tenía edad de colegio y jugar con sus amigas se enamoro profundamente de un vecino que en esos dias se mudo a vivir enfrente de su casa.

Él vivía con su criado nada mas y ella vivía con su madre viuda y que sólo quería que su hija estudiase para que se labrase un porvenir mejor que el que ella le había podido dar.

Él era escritor, una persona distinguida, elegante, culta y bondadosa, y tan solo una vez se cruzaron en el camino, pero fue lo suficiente para que ella quedara prendada de él. Así empezó a vigilar sus pasos; las entradas y salidas de su casa. Ella se sentía enamorada y entusiasmada por él.

Un día cuando ella regresó del colegio su madre le comentó que el pariente con el que estaba saliendo le había pedido matrimonio. A ella le pareció bien pues era un hombre que se había portado muy bien con ellas dos. Lo malo fue cuando se enteró de que se tenían que ir de allí. Eso si le partió el corazón por que ella sólo pensaba en el inquilino de enfrente de su casa y le costaba irse de allí. Incluso llegó a pensar en ir a hablar con él y que la contratara como doncella en su casa, pero cuando estaba dispuesta a abrir la puerta le vio llegar con una señorita, por lo que pensó que lo mejor era resignarse a irse con su madre.

Cuando pasaron algunos años, esa niña se convirtió en mujer y sólo pensaba en volver a Viena, para verlo de nuevo, de manera que comenzó a pasearse por su calle. Después de pasar algunas semanas y mirar y mirar hacia su ventana, un día la vió y se cruzaron las miradas. Ella se sintió como la niña de trece años e involuntariamente bajó la mirada a pesar del vivo deseo de contemplar su rostro.

Por más que acudía todas las tarde a su calle, algunos días le veía salir con amigos y otros en compañía de alguna mujer. No es que le sorprendiera pues conocía desde su infancia sus eternas visitantes.

Al fin una tarde la fortuna quiso que un coche que estaba mal aparcado le obligara a pasar cerca de ella, se miraron y ella comprendió que no le había reconocido. Tampoco la reconoció unas semanas más tarde cuando se volvió a fijar en ella y le sonrió levemente. En ese momento se sentió una mujer viva y sin volverse tuvo la certeza que por primera vez iba a oir su voz tan querida y deseada por ella. Entonces él la invitó a pasear y comer juntos, a lo que ella aceptó sin dudarlo. Después de comer le sugirió pasar por su casa para charlar un poco, cosa a la que tampoco se negó. Ella recordó las sensaciones vividas años atrás cuando entró en el portal donde le había aguardado miles de veces, las escaleras donde le vió por primera vez, y sus entradas y salidas con o sin compañía.

Antes de separase aquel día quedaron en reunirse otra tarde y posteriormente quedaron una tarde más. Así pasaron juntos tres días de amor. Al tercer día él le dijo que tenía que ausentarse y le prometió avisarle a su regreso. Durante unas semanas ella estuvo yendo a preguntar por él, pero no tuvo respuesta.

A partir de este momento el libro cuenta todas las vivencias que ella tiene y acaba con un final que no hubiera podido imaginar.

Como anécdota personal me gustaría contar cómo llegó este libro a mis manos y por qué lo leí. Así podéis conocerme algo mejor. Este libro llegó a mi gracias a mi vecina más preciada y querida. Realmente ella iba a tirar varios libros porque necesitaba hacer espacio pero antes de hacerlo me propuso que les echara un vistazo y me quedara con aquellos que más me gustasen. Yo siempre he pensado que un libro nunca ha de tirarse, por muy poco valor que tenga. De echo este libro es el que peor estado presentaba de todos. Sus hojas están amarillentas, algunas están casi separadas y en su pasta no presenta título alguno. Pero tras ojearlo sentí que este libro tenía mucho que contarme. Así fue como conocí esta historia y os recomiendo, si podéis encontrarlo, que no dudéis en leerlo.

domingo, 9 de marzo de 2008

Los renglones torcidos de Dios de Torcuarto Luca de Tena

Para escribir esta novela Luca de Tena se hace pasar por paranoico para poder ingresar en un manicomio. Allí vive con personas de distinta rama de enfermedades en la psiquiatría. Es entonces cuando escribe sobre una detective, llamada Alicia, que ingresa en el hospital psiquiatrico supuestamente para descubrir un crimen que se había cometido y donde, según creía ella, se encontraba el asesino. El asesinado era el padre de un cliente suyo llamado Gracía del Olmo.

Es García del Olmo quien consigue que Alicia sea ingresada en el hospital para que pueda realizar sus investigaciones. Para que no la descubriesen, ingresó como una persona que había tratado de envenenar a su marido, aunque de esto no se enteró hasta varios meses después. Ella, que había engañado a su marido diciéndole que se iba fuera a resolver un caso, no se imaginaba lo que iba a pasar en ese hospital.

Alicia hizo una gran amistad con Montserrat Castell, enfermera jefe, e Ignacio Urquieta, un enfermo que tenía pavor al agua, aunque guardaba más secretos de los que mostraba en un principio.

En uno de los paseos que Alicia acostumbraba a realizar por los jardines del hospital se enfrento a uno de los enfermos porque trató de abusar de ella. Alicia le dio un empujón, él cayó de mala manera y se partió la columna vertebral. Como consecuencia de esto ese hombre murió. Los amigos de Alicia trataron de ocultar este crimen declarando que fue él solo el que se cayó.

Desde el primer momento el director Samuel Alvar no creía que Alicia realmente estaba allí para investigar un asesinato, por lo que la trató coma a una enferma más. Llegó a castigarla, mandó ponerle la camisa de fuerza, e incluso, ponerla en aislamiento. ¿Sería Alicia merecedora de estos castigos y vejaciones que recibió en ese hospital?.

Alicia puso toda su confianza en César Arellano, que era el doctor que la trataba. A él le agradeció siempre su trato y él confío siempre en la verdad de Alicia todo el tiempo que estuvo internada en el hospital. Otra de las aliadas de Alicia fue la doctora Dolores Bernardo que ayudó y confió también en Alicia hasta el último momento.

Alicia y la Castell, como ella llamaba a Monserrat, pasaban mucho tiempo juntas. Un día Montserrat le confesó a Alicia que iba a dejar el hospital, pues estaba esperando que la llamaran del convento de las Hermanas Carmelitas. Ese mismo día Montserrat le recitó un verso de Santa Teresa a Alicia.

Hermanas por que veléis

Cristo os ha dado este velo

y no os va menos que el cielo

por eso, no os desveléis

Alicia se quedó sorprendida con la noticia de Montserrat, pero más aún cuando el director le dijo que había sido su marido, Heliodoro Almenara, el que la había mandado al hospital con ayuda del supuesto cliente de Alicia. Este cliente, el doctor García del Olmo, fue quien certificó que a Heliodoro lo estaba envenenando Alicia. ¿Era verdad o no?. ¿Por qué Heliodoro haría esto?. Alicia se preguntaba qué es lo que podía haber pasado.

y Así se llega a un final emocionante en el que cada lector saca su propia conclusión. ¿Estaba Alicia realmente enferma mental o era una detective investigando un caso y víctima del engaño de su marido?.